
Mucha gente se pasa media vida en la búsqueda del colchón más adecuado y cómodo. Flex, Pikolin, Tempur o LoMonaco son algunas de las marcas más conocidas en nuestro país. Los colchones de esas marcas son conocidos por sus componentes hipoalergénicos y controles de calidad. Estamos familiarizados con términos como muelles ensacados, viscoelástico, látex o incluso visco-latex aunque, curiosamente, no haya ningún estudio que demuestre que uno u otro sistema es mejor para la salud, con lo cual la decisión depende de los gustos y preferencias del cliente.
La verdad es que yo cuando he ido a comprar un colchón he sentido que era una de las compras más importantes que se pueden hacer. Nunca parece que sean suficientes las características; al fin y al cabo un colchón es el mueble más importante de una vivienda ya que pasamos en el un tercio de nuestras vidas. Dormimos, amamos y hasta morimos en un colchón.
El fabricante de colchones sueco Hästens ha desarrollado un modelo de colchón, de nombre “The vividus” (del latín vividus, lleno o pleno de vida) y cuya experiencia nocturna describen que es como “dormir en una nube”. Un nombre bastante descriptivo, sobre todo si no tienes el menor problema en desembolsar los casi 60.000 dólares que cuesta echar una siesta en este lujoso, y no dudamos que comodísimo, hipoalergénico, ergonómico y vete a saber que más, colchón.
La alternativa en Estados Unidos es el E.S. Kluft Beyond Luxury Sublime. Cada colchón de este modelo es diseñado a mano por lo que la marca Kluft denomina un “artesano del sueño”. Desconocemos si esta empresa tiene algo que ver con el sueño americano o no. Está confeccionado utilizando cachemir, seda, exóticas lanas, pelo de caballo de alta calidad, algodón orgánico de origen certificado y látex natural.
Se me olvidó decir que el modelo “The Vividus”, el colchón más caro del mundo, es el secreto de muchos multimillonarios para poder dormir a pierna suelta a pesar de que sus negocios puedan ser poco éticos. Además, te regalan el somier.
Precio: 59.750 US$