
En estos tiempos que corren de estrés y agitación continua, en los que cada minuto vale su peso en oro muchas veces no disponemos del tiempo suficiente como para sentarnos tranquilamente a comer un menú compuesto por dos platos y postre. De tal manera que en muchas ocasiones terminamos por coger uno de los muchos platos de comida rápida que se nos ofrecen en multitud de establecimientos y puestos ambulantes.
Sin embargo, los que gustan del buen comer y no disponen de mucho tiempo ya no tienen por qué renunciar a su habitual tendencia hacia los manjares más exclusivos elaborados con los productos de categoría más elevada. Desde que Scott McDonald inventó el bocadillo más caro del mundo, los paladares más exigentes pueden disfrutar de la cocina de vanguardia en un snack que apenas les llevará unos minutos consumir.
Se trata del bocadillo que, de momento, solo está a la venta en los almacenes Selfridges de Londres, por un precio que ronda los 150 euros. Este delicioso bocadillo consiste en una sucesión de capas en la que cada estrato parece superar en suculencia a su predecesor.
El bocadillo más caro del mundo está compuesto por una pieza braseada de ternera wagyu, acompañada de foie gras de langosta, queso Brie de Meaux, recula, tomates de pera y aderezado con mayonesa de trufa negra, confitura de pimienta roja y mostaza de Dijon. Todo ello emparedado entre dos rebanadas de pan amargo de 24 horas de fermentación ligeramente tostado.
Precio: 150 euros